Desde la Edad Media, las armas se hicieron de uso común para el clero, formándose una heráldica eclesiástica, que inserta alrededor símbolos e insignias de índole eclesiástica y religiosa, según los grados del orden sagrado, de la jurisdicción y de la dignidad.
Los escudos personales de los eclesiásticos aparecen en distintos lugares, como en obras de arquitectura, en publicaciones, en decretos. En la liturgia pueden verse en las cátedras, en bordados en las mitras, en las casullas.
Las armas de los eclesiásticos tienen, al centro, el escudo de cada uno, que es de libre elección, con una par de restricciones, que establece la instrucción Ut sive sollicite de 1961 (n. 28): no deben usarse las imágenes del báculo pastoral ni de la mitra.
Como se decía, cada escudo debe acompañarse con una serie de elementos que permitan identificar la dignidad del eclesiástico.
Encima del escudo de los obispos se coloca (es timbrado, dicho técnicamente) por un capelo, un sombrero de ala ancha de color sinople (verde), del que caen 12 borlas (6 por lado o banda). Por la parte de atrás se dispone (va acolado, dicho técnicamente) una cruz griega con un travesaño. Por debajo del escudo aparece la divisa, es decir, un listón sobre el que se escribe el lema del obispo.

El escudo de los arzobispos es timbrado por un capelo de color sinople, del que caen 20 borlas (10 por banda). Además es acolado por una cruz griega con dos travesaños. Por debajo aparece la divisa con el lema del arzobispo. En el caso de que un arzobispo tenga derecho a usar palio, puede añadirlo. Si un arzobispo es el primado del país, en vez de 20 borlas, coloca 30 (15 por banda).

El escudo de los cardenales es timbrado por un capelo de color gules (rojo), del que caen 30 borlas (15 por banda). Si el cardenal es arzobispo, el escudo es acolado por una cruz griega con dos travesaños; si es obispo, es acolado por una cruz griega con un travesaño; y no es obispo, no se acola. Si el cardenal es un arzobispo tenga derecho a usar palio, tienen la opción de añadirlo. Por debajo del escudo aparece la divisa con el lema del obispo.

El escudo del papa es timbrado por la tiara. Desde Benedicto XVI, los papas la han sustituido por una mitra que, en recuerdo de la tiara, lleva tres franjas unidas verticalmente entre sí en el centro. Alrededor del escudo aparecen dos llaves entrecruzadas al estilo de la cruz de san Andrés, una de color oro y otra de color plata, que están entrelazadas por un cordón rojo. Por debajo del escudo aparece la divisa con el lema del pontífice.

Una de las insignias de las basílicas menores es la umbrela, que permanece semiabierta esperando al Pontífice, y solamente se abre del todo para recibir a éste. Este símbolo se usa en la heráldica para representar la espera al nuevo papa durante los periodos de Sede Vacante. En estos periodos, las armas de la Santa Sede sustituyen la tiara por una umbrela. De esta forma, tienen las dos llaves –la plateada y la dorada- entrelazadas por un cordón rojo y son timbradas por la umbrela semiebierta.

Además, en este periodo en las armas del Cardenal Camarlengo se coloca, en la parte superior, las llaves pero sin cordón, que son timbradas por la umbrela semiabierta. Las armas del Camarlengo pueden verse, por ejemplo, en las monedas que se acuñan durante la Sede Vacante.

