El Manual de liturgia

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Vino Misa.jpgEl vino que se utiliza para la Santa Misa debe ser natural, fruto de la vid y puro, es decir, no mezclado con sustancias extrañas (CIC, c. 924§3 e IGMR n. 322). Debe de usarse vio autorizado por los obispos pues el vino comercial muchas veces no es natural y fruto de la vid. No puede usarse vino avinagrado (IGMR n. 323).

En caso de que un fiel laico no pueda consumir vino, comulgará sólo bajo la especie del pan. Si un sacerdote puede solo consumir un poco de vino, en la celebración individual comulga esta mínima cantidad por intinción y, el resto, lo consume un fiel que participa en la Eucaristía (Congregación para la Doctrina de la Fe, carta circular de 24 de julio de 2003).

Si un sacerdote no puede consumir nada de alcohol por estar afectado de alcoholismo o de otra enfermedad, previo certificado médico, su Ordinario le puede conceder licencia para celebrar la Santa Misa con mosto (Congregación para la Doctrina de la Fe, cartas circulares de 24 de julio de 2003 y de 19 de junio de 1995).

En efecto, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha dicho que es materia válida para la Eucaristía el mosto, esto es, el zumo de uva fresco o conservado, cuya fermentación haya sido suspendida por medio de procedimientos, como el congelamiento, que no alteren su naturaleza. (Congregación para la Doctrina de la Fe, cartas circulares de 24 de julio de 2003 y de 19 de junio de 1995).

A quienes gocen de licencia para el uso del mosto les está impedido, en principio, presidir la Santa Misa concelebrada. Sin embargo pueden darse excepciones, como cuando se trata de un obispo o un superior general, o cuando un sacerdote celebra en el aniversario de su ordenación sacerdotal y en otras ocasiones similares. En estos casos el que preside la Eucaristía hará la comunión bajo la especie del mosto, mientras para los concelebrantes se preparará un cáliz con vino normal. Si no presiden la concelebración, pueden comulgar bajo la sola especie del Pan (Congregación para la Doctrina de la Fe, carta circular de 19 de junio de 1995).

Si por alguna razón un laico no puede consumir ni pan ni vino, puede pedir una licencia especial a la Santa Sede para que se use mosto. (Congregación para la Doctrina de la Fe, carta circular de 19 de junio de 1995).

En cuanto al color del vino, no hay una norma especial. En algunos casos se prefiere el tinto, por su significado, y en otros lugares se prefiere el blanco, porque es más fácil de lavar de los manteles y purificadores.

La Santísima Eucaristía, bajo la especie del vino, puede reservarse en el sagrario para dar la comunión a un enfermo que no pueda tragar la Hostia. En estos casos, se usa un vaso de cristal o de vidrio preferentemente cerrado.