El Manual de liturgia

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La respuesta es no. Las normas indican que siempre que se celebre la misa, sobre el altar o cerca de él debe haber “una cruz adornada con la efigie de Cristo crucificado” (IGMR 117), sin hacer distinción respecto al tiempo litúrgico.

Durante el tiempo de Pascua celebramos el misterio pascual de Cristo, es decir su pasión, muerte, resurrección y ascensión a los cielos. Como explican los prefacios de este tiempo, celebramos que “Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado”; celebramos que “muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró nuestra vida” (prefacio I de Pascua); y que “en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida, y en su Resurrección todos hemos resucitado a la Vida” (prefacio II de Pascua).

Ahora, esto no quiere decir que no pueda colocarse una imagen del Resucitado. Claro que puede colocarse. Lo único que se quiere decir es que el colocarla no implica quitar el crucifijo. Si se instala, se deja el crucifijo y listo.

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