
El color rojo representa la sangre y el fuego. Por ello la liturgia lo usa para las Misas del Espíritu Santo, que se manifestó en forma de lenguas de fuego, y para las misas de la Pasión y de los mártires.
En la forma ordinaria, de acuerdo a la Instrucción General del Misal Romano, los ornamentos rojos se usan “el domingo de Pasión y el Viernes Santo, el domingo de Pentecostés, en las celebraciones de la Pasión del Señor, en las fiestas natalicias de Apóstoles y Evangelistas y en las celebraciones de los Santos Mártires.” (n. 346).
Además, cuando el papa preside los ritos exequiales de un cardenal, o cuando celebra la Misa por el eterno descanso de los cardenales, usa ornamentos rojos. Esto es por una tradición que deriva de la Antigua Roma, en donde se usaban vestidos con franjas rojas si el difunto había sido cónsul o general, vestidos rojos si el muerto había sido censor como narra Polibio. A los pontífices difuntos se les reviste con ornamentos rojos. Y tras el Concilio Vaticano II, en las exequias papales los cardenales visten de rojo.

